EL ARTE RUPESTRE
Una pintura rupestre es un dibujo o boceto prehistórico que existen en algunas cuevas y rocas.
Se trata de una de las manifestaciones artísticas más antiguas de las que se tiene constancia, ya que, al menos, existen testimonios datados hasta los 40.000 años de antigüedad, es decir, durante la última glaciación otros investigadores concluyen que estas pinturas, que van del 9.000 al 6.000 a.C. Estas pinturas —y las otras manifestaciones asociadas— revelan que el ser humano, desde tiempos prehistóricos, organizó un sistema de representación artística, se cree, en general, que está relacionado con prácticas de carácter mágico-religiosas para propiciar la caza.
Se empleaban por lo general uno o dos colores. El rojo es el color más frecuente junto con negro, ocre, amarillo y blanco en distintas gradaciones resultado de la mezcla de pigmentos.
Para la creación de pinturas se usaban pigmentos minerales molidos (óxidos de hierro y manganeso, hematita, limonita, arcilla, yeso…) y carbones vegetales. El pigmento en polvo era aplicado directamente o aglutinado con otras sustanciales o fluidos orgánicos (grasa, resina…) para modificar la calidad de la pintura y aumentar su fijación y permanencia sobre el soporte.
Además de pintar con las manos, el hombre primitivo hacía uso de instrumentos como por ejemplo:
- Pinceles de pelo animal para conseguir trazos finos o pintar grandes superficies.
- Ramas quemadas y bolas de pigmento y resina para dibujar.
- Cañas huecas con las que soplar la pintura a modo de aerógrafo.